domingo, 22 de febrero de 2026

Breviario sobre las propuestas de cognición 4E - Un comentario.

 Breviario sobre las propuestas de cognición 4E

José Manuel Villanueva Alvarado

 

Comentario: La reconciliación conductual.

Bryan Félix Aguirre Jaqui

 

Abstract

Se afirma que aproximaciones de cognición 4E (por sus significados en inglés, embodied, embedded, extended and enactive) han terminado por ser absorbidos e integrados a los modelos computacionales de la cognición, lo que consideramos un error y una sobresimplificación. Ergo, intentaremos exponer que la cognición 4E no es un modelo unitario y consolidado, sino la agrupación de diversas propuestas, con diversos grados de consensos y disensos acerca de la cognición.

1              Otras aproximaciones sobre la cognición

Recientemente encontramos una discusión sobre modelos teórico de la cognición alternos al modelo cognitivo clásico de procesamiento de información. En dicho intercambio, se afirmaba que la postura rival de cognición corporizada ya había sido absorbida e integrada por el mismo computacionalismo. Tras una revisión sobre las aproximaciones corporizadas y enactivas de la cognición, nos hicimos la siguiente pregunta:

¿Han sido los modelos de cognición 4E (corporizada, incorporada, extendida y enactiva) absorbidos e integrados dentro de los modelos computacionales?

Frente a ello, podemos responder de forma bastante directa:

No.

Tal empresa resultaría poco fructífera como realizable, dada la extensa pluralidad de propuestas que enmarcan dichas aproximaciones, así como los distintos grados de distanciamiento hacia los modelos del cognitivismo clásico. En todo caso, si se busca reconocer intentos de colaboración, sería necesario especificar a qué aproximación particular dentro de la cognición 4E se hace referencia y con cuál propuesta computacional se estaría integrando. Sin embargo, asumir que ello implica una absorción total por el computacionalismo resulta errado.

En la siguiente sección detallaremos algunas características de las aproximaciones de cognición 4E (en inglés, embodied, embedded, extended and enactive), siguiendo su clasificación como la agrupación de distintos programas de investigación científica. Nuestra breve revisión se basa en lo expuesto por Gallagher (2023) en su texto Embodied and Enactive Approaches to Cognition, por lo que no repetiremos sus referencias aquí.

2              Cognición 4E no son una propuesta unitaria

Caracterizar los programas de cognición 4E es una tarea compleja. Existe una variedad de aproximaciones agrupadas alrededor de los conceptos de corporeización y procesos cognitivos corporizados, sin que estos compartan la misma perspectiva o siquiera mantengan algún consenso sobre su terminología. Asimismo, dentro de las diversas aproximaciones en la cognición 4E, no todos los programas comparten una oposición o rechazo hacia el cognitivismo clásico. La cognición 4E contempla desde posturas conservadoras hasta radicales frente a modelos computacionales y representacionales. Siguiendo esta idea, procederemos a desglosar cada una de las “E” para exponer sus características.

Como primer punto de partida, entenderemos que la cognición corporizada (embodied) hace referencia a procesos neurales y extraneurales junto a ciertos tipos de acoplamiento con el entorno que juegan un rol importante en la cognición de determinado organismo. Dentro de ella se puede identificar tres propuestas.

La cognición corporizada débil brinda un rol explicativo a representaciones neurales internas con formato corporal (en inglés, body-formatted o B-formatted), siendo el cerebro el que procesa representaciones no proposicionales sobre estados subjetivos del cuerpo. Es considerada una propuesta corporizada “débil” debido a que abiertamente diferencia al cerebro del cuerpo y no considera relevante los procesos anatómicos, sensorimotores o acoplamientos ambientales para la cognición.

La cognición corporizada intermedia aboga que la estructura, composición y habilidades motoras del cuerpo determinan cómo experimentamos y entendemos el mundo. La experiencia corporizada genera metáforas conformadas por “esquemas de imágenes” que determinan los pensamientos conceptuales. Se ubica como postura intermedia al rescatar el rol del cuerpo, rechazar representaciones internas y admitir formas de simulación neural, siendo consistente con propuestas conexionistas.

Por último, la cognición corporizada fuerte enfatiza el rol de la estructura del cuerpo y procesos extraneurales (propioceptivos, afectivos, motores, interoceptivos, autonómicos, endocrinos, etc.) para explicar la cognición, previo y posterior de cualquier procesamiento cerebral. Resulta la propuesta corporizada más “fuerte” ya que explica la experiencia cognitiva como emergente de atributos físicos del cuerpo, reconociendo procesos biosistémicos centrales que no son considerados por modelos computacionales.

Continuamos ahora con la cognición incorporada (embedded). Esta sostiene que el ambiente estructura nuestros procesos cognitivos y que interacciones con características ambientales específicas permiten alterar la carga cognitiva de determinada actividad.

Los procesos cognitivos pueden ser restringidos o habilitados dependiendo de cómo un agente coordina su actividad en relación con recursos ambientales (incluyendo artefactos, instrumentos y tecnología). Un organismo mejora sus probabilidades de supervivencia y resuelve problemas biológicamente relevantes modificando su ambiente o transformando activamente su relación con este. Entonces, dicho agente se encuentra activa o pasivamente incorporado en el ambiente y puede realizar “acciones epistémicas” que activamente manipulan el ambiente para reducir su carga cognitiva. En este sentido, el ambiente mantiene un rol de facilitador o limitador.

El término de cognición incorporada también puede referir y/o agrupar a otras aproximaciones, entre ellas: cognición situada, cognición distribuida y cognición ecológica. En la cognición distribuida, se postula que los límites y mecanismos del sistema cognitivo están distribuidos entre: la coordinación de estructuras internas y externas, procesos a través del tiempo, y la coordinación de esfuerzos entre miembros de un grupo. Por otro lado, la aproximación ecológica se enfoca en cómo las acciones de un organismo son facilitadas o limitadas por estructuras ambientales.

Sobre la noción de cognición extendida (extended), se propone una división entre tres olas o periodos teóricos.

La primera ola corresponde a las propuestas de externalismo activo de Clark y Chalmers, donde los mecanismos físicos o "vehículos" que subyacen a la cognición incluyen estructuras neurales y factores extraneurales. La actividad del agente cognitivo juega un rol importante debido al llamado principio de paridad, este enfatiza que el cerebro depende de tipos específicos de acoplamiento con factores ambientales y de la capacidad del agente cognitivo de acoplar sistemáticamente una amplia variedad de elementos o artefactos. Asimismo, se proponen tres criterios de "adhesión y confianza" (glue-and-trust criteria) que deben cumplir los factores externos para ser considerados como parte del sistema cognitivo: confiabilidad, confianza y accesibilidad.

Entre las críticas recibidas contra esta primera propuesta, se distinguen tres objeciones: la objeción de sobrecarga cognitiva (el riesgo de extender excesivamente la noción de cognición hacia cualquier aparato tecnológico), la objeción de la marca de lo mental (solo procesos intrínsecos y de contenido intencional representacional pueden ser considerados cognitivos) y la falacia de acoplamiento causal-constitución (confundir causalidad con constitución). Para sortear estas críticas, se ha enfatizado que la cognición es la manipulación activa de un agente cuyo acoplamiento involucra relaciones causales recíprocas donde outputs son reciclados como inputs. También se adoptó una postura funcionalista de la cognición, donde un elemento es parte del sistema cognitivo en base a la función que cumple. Por otro lado, se señala que limitar la cognición a contenido representacional puede empobrecer severamente el concepto. Sobre el problema de causalidad-constitución, este no se aborda directamente ya que se parte desde un enfoque causal funcionalista.

La segunda ola surge del criticismo interno contra el principio de paridad. Autores de la segunda ola defienden un principio de complementariedad, alejándose de la paridad. En este caso, diferentes componentes del sistema juegan distintos roles funcionales con diferentes propiedades y se acoplan de forma colectiva y complementaria para contribuir a la cognición. Se enfatiza la integración de conexiones causales recíprocas activadas por manipulaciones corporales con el entorno. Estas manipulaciones abarcan las acciones epistémicas, acoplamientos biológicos (contingencias sensorimotoras), acciones de autocorrección (uso de lenguaje y herramientas para completar tareas), y prácticas cognitivas (manipulación de representaciones externas y sistemas notacionales según prácticas normativas). Estas últimas son integradas con actividades internas de nuestro cerebro y mediadas por el movimiento de nuestro cuerpo. La integración en este sentido, implica una interacción entorno-agente que genera cambios plásticos en nuestro cerebro a nivel evolutivo y del desarrollo, incluyendo una mente socialmente extendida en interacción con instituciones de gran escala.

La tercera ola mantiene un desarrollo más reciente, manteniendo una demarcación más difusa. Esta explora la compatibilidad entre la teoría de procesamiento predictivo (PP) y aproximaciones extendidas, propuestas por Clark. 

El procesamiento predictivo entiende la percepción como un proceso de inferencia, el cual es modelado en términos de minimización de error de predicción, siendo una propuesta muy influyente como aproximación unificadora en ciencias cognitivas. Dicho intento de unificación científica no implica que el computacionalismo haya absorbido a la cognición extendida. De hecho, rescatamos que la cognición extendida y corporizada puede incluir al procesamiento predictivo de forma congruente y sin violar sus supuestos. Cabe mencionar que dentro del mismo PP hay grados y versiones de cómo se entiende este proceso. Si bien hay propuestas internalistas y neurocéntricas, aquí se considera una versión totalmente corporizada y extendida del procesamiento predictivo.

Esta versión del procesamiento predictivo y la minimización del error de predicción enfatiza la inferencia activa en el sentido de una interacción corporizada que manipula el ambiente para reducir los errores de predicción. Entonces, la inferencia activa debe ser concebida involucrando al movimiento enactivo dinámico del agente en su entorno, acción que modula la estructura de su entorno material y social. Esta concepción permite la integración de aspectos complementarios de cerebro-cuerpo-entorno. Siendo un ciclo causal recíproco y continuo, donde predicciones generan acciones que moldean el flujo sensorial percibido que a su vez genera nuevas predicciones y continua el ciclo de predicción-estimulación sensorial-acción.

El procesamiento predictivo es consistente con un funcionalismo de nivel intermedio, conectando mecanismos neurales con comportamientos observables y apoya la cognición extendida al integrar procesos cerebrales, corporales y ambientales en un marco dinámico de predicción y acción. El sistema cognitivo estaría organizado por inferencias computacionales en el cerebro que modelan predicciones sobre el mundo y acciones corporizadas que manipulan el entorno para reducir los errores de predicción. Extendiendo los mecanismos de la cognición desde cerebros, cuerpos, el movimiento de órganos sensoriales y, bajo ciertas condiciones, artefactos y herramientas no biológicas (dependiendo de su función en el sistema).


Ejemplo de cognición incorporada y extendida. Una araña construye un señuelo que asemeja la forma de una araña mucho más grande (hecho de seda, restos de hojas u otros insectos). La telaraña sirve como una extensión de los sistemas sensoriales y cognitivos de la araña, delegando efectivamente parte de su procesamiento sensorial a la estructura incorporada en su entorno. Tanto la telaraña como el falso señuelo funcionan como estructuras externas que permiten a la araña delegar tareas cognitivas y extender efectivamente sus habilidades cognitivas al mundo físico.

Por último, la cognición enactiva asume que la acción del organismo moldea la cognición. Los procesos cognitivos no realizan un mapeo representacional ni requieren de modelos internos del mundo (IWMs, internal world models por sus siglas en inglés), sino que se realizaría en coordinación sensorimotora junto con aspectos afectivos y autonómicos de todo el cuerpo, enfatizando la naturaleza relacional y social de los sistemas cognitivos humanos. La cognición estaría distribuida a través de un sistema dinámico integrado entre el cerebro-cuerpo-entorno, donde aspectos biológicos del cuerpo tienen un efecto permeable en la cognición.

El enactivismo sensorimotor explica la percepción en base a posibilidades de acción ambientales y contingencias sensorimotoras, donde patrones de interacción cuerpo-entorno y un compromiso motor activo toman el lugar de representaciones internas vistas en el cognitivismo clásico. Los procesos de percepción activa dependen de una retroalimentación dinámica donde procesos sensoriales y motores se encuentran en una relación recíproca (ciclos dinámicos de percepción-acción-percepción que acoplan al perceptor con el entorno). El agente perceptor está implícitamente ajustado para este tipo de contingencia sistemática. La habilidad de ajustarse o realizar seguimiento de estas consecuencias sensoriales permite  distinguir de sus propios movimientos autogenerados. de movimientos que no son autogenerados.

El enactivismo autopoietico afirma que la cognición es una respuesta del organismo y de su forma de acoplarse adaptativamente con el entorno (totalmente corporizada). Es la organización corporal especifica junto con las estructuras y propiedades en el ambiente lo que definen la existencia del organismo. Por ello, la cognición de cuerpos humanos con un cerebro evolucionado y sistema nervioso complejo será diferente de la cognición en animales no humanos. Se enfatiza la relación intrínseca entre afectividad y cognición, que involucran múltiples interacciones simultáneas entre cerebro-cuerpo-mundo dinámicamente integrada a procesos sensoriomotores, procesos autopoieticos conectados al metabolismo y procesos homeostáticos.

Para el enactivismo, la cognición social e interacciones intersubjetivas son consideradas como procesos perceptuales y motores enteramente corporizados, incluyendo acoplamientos sensoriomotores en entornos pragmáticos y sociales altamente contextualizados. La cognición social resulta de características emergentes de procesos de interacción en las dinámicas colectivas (historia de coordinación, contribución a la formación de patrones comunicativos identificables, etc.). Mientras que la interacción intersubjetiva involucra creación de sentido participativo, a través de interacciones coordinadas en entornos con estructuras sociales establecidas. Esto permite explicar cómo entendemos a otros y nos relacionamos con ellos en un contexto compartido de articulación entre acción y atención.

Un último aspecto a considerar, es el problema de explicar la cognición compleja. La estrategia más común del enactivismo es entender la cognición compleja como un continuo con la cognición básica. Esto implica manipulaciones motoras, perceptuales, posibilidades de acción, representaciones externas y énfasis en el uso de herramientas y artefactos. Siendo un proceso basado en posibilidades de acción ejerciendo habilidades y regularidades sensorimotoras. Posturas más radicales del enactivismo argumentan que se debe reducir los procesos complejos a los más básicos, negando cualquier intento de explicaciones internalistas y representacionales.

En muchos sentidos, el enactivismo se opone al concepto de representación inter na, manteniendo diversos desacuerdos acerca de su posición frente a versiones tradicionales del representacionalismo y computacionalismo. Propuestas de cognición corporizada y extendida que integran representaciones en sus explicaciones resultan inaceptables para aproximaciones enactivas. Al caracterizar el problema considerando la relación cerebro-cuerpo-entorno y la naturaleza biológica y extendida del sistema cognitivo, se permite explicar la cognición en términos de ajuste y posibilidades de acción describibles como sistemas dinámicos.

Frente al problema de la representación, la propuesta enactiva del procesamiento predictivo permite establecer una alternativa prometedora: entendiendo la inferencia activa como una acción sintonizada, comprometida con el mundo incluyendo aspectos anticipatorios y correctivos. El cerebro sería una estación o un conjunto de circuitos complejos entre otras estaciones dentro del sistema que incluye el cuerpo y el entorno como un todo. Ajustes neurales suceden vía interacción constante y recíproca entre el cuerpo y el cerebro y nociones de ajuste y sintonización pueden ser integrados en términos de procesos físicos dinámicos que incluyen al sistema nervioso autonómico y periférico.

Reafirmamos la intrincada complejidad de las aproximaciones corporizadas, incorporadas, extendidas y enactivas, cuyo desarrollo y extensiones se rigen por distintos grados de integración a nivel de problemas ontológicos, teóricos, metodológicos o fenomenológicos. Resultaría ingenuo considerar que tal variedad ha terminado por ser absorbida e integrada por el computacionalismo o que siquiera se haya llegado a un consenso frente a la mayoría de sus postulados.

Las aproximaciones corporizadas y enactivasmantienen su independencia y se encuentra en una posición privilegiada de ofrecer explicaciones alternativas sobre la cognición.

 

Comentario: Conductismo y Cognitivismo, una reconciliación.

Bryan Félix Aguirre Jaqui

        Los conceptos mentales fueron entendidos como procesamientos que sucedían en la mente, cerebro o ambos, al producto de aquello se le ha denominado históricamente “representación mental”. De aquí que todos los fenómenos psicológicos que conocemos en las ciencias cognitivas ortodoxas entienden como atención, memoria, percepción, pensamiento, lenguaje, sensación, entre otros, como las categorías básicas de la Psicología científica y sus elaboraciones teóricas posteriores. Si bien se identifican aquí diversas perspectivas y autores, todos comparten esta noción general de la mente cartesiana en analogía como un computador avanzado.

    El ensayo expresa sucintamente las características de la postura representacional de la psicología cognitiva y que el enactivismo es una postura que no se integra a aquella, mas por el contrario, es una postura integradora de mayores elementos. Desde la década de los 90, con la proliferación de las tecnologías de neuroimagen, el avance de la neurofisiología y, principalmente, las críticas que se elaboraron al enfoque cognitivo ortodoxo, desarrollaron esta perspectiva sobre la cognición (y los procesos mentales clásicos) como un fenómeno que implica no secundariamente, sino en su propia definición, lo corporal (neural y no neural), la situacionalidad, lo ambiental, lo interactivo, etc. Mas o menos así: Se piensa con todo el cuerpo, se piensa con el ambiente, siempre se piensa interactuando con el ambiente, y acción con reacción es un proceso sincrónico. La cognición es pensamiento con emoción, con su comportamiento, con su cuerpo en general y sus sistemas; y todo esto en interrelación”. Se desarrollan así, en países latinoamericanos, europeos y de habla inglesa, las psicologías cognitivas corporizadas: un nuevo molde de hacer ciencia cognitiva que abre algunas formas nuevas (metodologías y fenómenos) de investigar. Empieza la era de la psicología cognitiva no mediacional (Almonacid, 2022).

 

        Resumiendo la psicología no mediacional enactiva, tenemos: la mente es extendida: el ambiente, como un cuaderno de apuntes, es también parte de la cognición); la mente es  corporizada: la cognición no son sólo mecanismos formales de información para que el sujeto se adapte a su mundo, pues en este se encuentran aún más situaciones cambiantes, imprevisibles, donde se despliega conducta espontánea que no obedece a ninguna regla explícita, por lo que sólo se aprende en cada acto o haciendo algo con el cuerpola mente es enacción (cognición=enacción)Enacción como poner en ejecución. La mente ya no es algo separado, interior y abstracto del organismo, ya no es representación sino es ejecución siempre activa del sujeto con todas sus estructuras. Los procesos mentales dejan de ser esos mecanismos cartesianos privilegiados, sino patrones de conducta de una corporalidad en contexto.

 

La psicología enactiva vino para quedarse. Consiste en diversos enfoques, desde distintas disciplinas de las ciencias y la filosofía (Varela, 1992, p.31). El siguiente gráfico muestra el gran número de literatura existente, de los cuales se hace absurda la crítica pasada y hasta actual de modelos conductuales, con el objetivo de buscar la hegemonía paradigmática en la ciencia psicológica.

    En otro ensayo (Aguirre, 2020) concluyo que en la situación sobre lo mental existen:

-       -   Varios conductismos ortodoxos (mediacionales) y sofisticados (no mediacionales) con perspectivas ontológicas diferentes, pero semejantes de lo mental, y estudiándolos mediantes unidades y metodologías de análisis diversos.

-        -  Varios cognitivismos ortodoxos y sofisticados con perspectivas semejantes de lo mental, y estudiándolos mediante unidades y metodologías de análisis diversos.

-         - Dentro de cada grupo de enfoques existen más semejanzas para la comunicación y crítica entre ellos (y por ende su identificación como un enfoque particular).

-         - Entre estos grupos de enfoques es más distante teóricamente la comunicación (aunque sí la crítica), sin embargo, es posible una comunicación parcial.

-         - Los enfoques sofisticados del Conductismo de a pocos han considerado el estudio de lo que acontece “en el sujeto”; y los cognitivismos sofisticados han considerado de a pocos “lo que acontece fuera de él”. Esta noción interactiva del comportamiento podría abrir mejores puentes de comunicación entre ambos grupos de enfoques.

       

         Actualmente, la psicología conductual y cognitiva son sofisticados y no mediacionales. La propuesta del psicólogo científico tanto de Francisco Varela como de J. R. Kantor la tenemos en los siguientes gráficos.

Figura: Psicología científica por Francisco Varela.



 Figura: Psicología científica según J. R. Kantor.



    En ambos gráficos tenemos varias similitudes:

a.       tendencia interactiva del comportamiento (todos los elementos interactúan)

b.       dirección bi-direccional (flechas entre sujeto cognoscente y objeto de estudio o estructura)

c.       poca prioridad de factores intra-organísmicos (la estructura que se estudia en un contexto es tan relevante como las cogniciones o experiencias del científico, en Varela).

d.       ausencia de “representacionalismo” mental

e.       existencia de un contexto biológico, social y cultural

f.        historicidad (estructura de la cognición del científico en Varela; biografía relacional con evolución estimular en Kantor),

        Hasta puede notarse una cercanía de la propuesta de Varela con la de Gilbert Ryle, al afirmar el primero lo siguiente:

El éxito de un movimiento dirigido como el de conducir un automóvil depende obviamente de habilidades motrices adquiridas y el uso continuo del sentido común, o un know-how acerca del trasfondo. Este conocimiento por sentido común es difícil, quizás imposible de empaquetar en un conocimiento explícito y proposicional – “conocimiento de qué”, en jerga filosófica-, pues se trata en gran medida de una “disposición” o “conocimiento práctico” basada en la acumulación de experiencia a partir de un gran número de casos (Varela, et al., 1992, p. 174-175).

 

Y con la misma lógica Ryle (1949) afirma: Cuando se predican de una persona epítetos tales como "astuto", "tonto", "prudente" o "imprudente", tal descripción no le atribuye conocimiento o ignorancia de alguna verdad sino la habilidad o inepcia para hacer cierto tipo de cosas (…) Hay ciertos paralelismos y divergencias entre saber hacer y saber qué... (Knowing How and Knowing That) Hablamos de aprender a tocar un instrumento y de aprender que algo es el caso; de averiguar cómo se podan los árboles y de averiguar que hubo un campamento romano en cierto lugar; de olvidarnos cómo se hace un nudo y de olvidarnos que, en alemán, cuchillo se dice messer. Podemos admirarnos como... tanto como admiramos que... Por otra parte, nunca decimos que alguien cree u opina como, y aunque es correcto preguntar por los fundamentos o razones que hacen que alguien acepte una proposición, tal cuestión no puede plantearse respecto de su habilidad para jugar a las cartas o su prudencia en invertir dinero (“El concepto de lo mental”, p. 26).

 

Podemos decir que el conductismo y Cognitivismo son dos disciplinas modernas, actuales, ambas no mediacionales que comparten semejanzas de familia (Witgenstein, 1999), por ende, son “primos lejanos”. Almonacid (2022) realiza un gráfico de autores sobre psicología no mediacional, colocando ahí a Varela, Maturana, Kantor, Ribes, Ryle, entre otros.

Gráfico: Psicologías no mediacionales (Almonacid, 2022).




    Por tanto, se puede concluir que:

1.       Actualmente, no existen diferencias epistemológicas relevantes entre el conductismo y el cognitivismo.

2.       El debate actual se refuerza como un mito que las universidades enfocadas en la tecnología del comportamiento, se encuentran con currículos desactualizadas y si profundidad teórica.

3.       La psicología es una ciencia con enfoques científicos que aporta el conocimiento básico, regular, abstracto y sintético sobre el comportamiento humano. Esta labor es titánica, pero existen pocos psicólogos y/o profesionales que investigan al respecto, generando saberes objetivos con prioridad de enfoques experimentales (científicos).

4.       La tecnología o ingenierìa del comportamiento es una labor (no necesariamente) posterior, con teorías y lógicas distintas, de la cual debe basarse conceptual y lógicamente en la ciencia. "Basarse".

5.       El ensayo como este comentario sí sintetiza lo dicho al respecto por ciertos autores, pero no agota la veracidad de nuestras conclusiones, pudiendo tener otras formas de ver este asunto.

  

Referencias

Almonacid, (2022). Las psicologías no mediacionales. Revista de Psicología Universidad de Antioquía. 14(2), 7-34. DOI: https://doi.org/10.17533/udea.rp.e350951

Gallagher, S. (2023). Embodied and Enactive Approaches to Cognition. Cambridge: University of Cambridge Press.

Kantor, J. y Smith, N. (1975). La ciencia de la Psicología: un estudio interconductual. University Press of South.

Ryle, G. (1949) El concepto de lo mental. Paidós.

Varela, Thompson y Rosch, De cuerpo presente. Las ciencias cognitivas y la experiencia humana, 1992, p. 174-175

Wittgenstein, L. (1999) Traducción de Alfonso García y Ulises Moulines. Investigaciones filosóficas. Altaya.

 

 

 

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal