Breviario sobre las propuestas de cognición 4E - Un comentario.
Comentario: La
reconciliación conductual.
Bryan Félix
Aguirre Jaqui
Se afirma que aproximaciones
de cognición 4E (por sus significados en inglés, embodied,
embedded, extended and enactive) han terminado por ser absorbidos e
integrados a los modelos computacionales de la cognición, lo que consideramos
un error y una sobresimplificación. Ergo, intentaremos exponer que la cognición
4E no es un modelo unitario y consolidado, sino la agrupación de diversas
propuestas, con diversos grados de consensos y disensos acerca de la cognición.
1
Otras aproximaciones sobre la cognición
Recientemente encontramos una discusión sobre modelos teórico de la
cognición alternos al modelo cognitivo clásico de procesamiento de información.
En dicho intercambio, se afirmaba que la postura rival de cognición corporizada
ya había sido absorbida e integrada por el mismo computacionalismo. Tras una
revisión sobre las aproximaciones corporizadas y enactivas de la cognición, nos
hicimos la siguiente pregunta:
¿Han sido los modelos de cognición 4E (corporizada, incorporada,
extendida y enactiva) absorbidos e integrados dentro de los modelos
computacionales?
Frente a ello, podemos responder de forma bastante directa:
No.
Tal empresa resultaría poco fructífera como realizable, dada la extensa
pluralidad de propuestas que enmarcan dichas aproximaciones, así como los
distintos grados de distanciamiento hacia los modelos del cognitivismo clásico.
En todo caso, si se busca reconocer intentos de colaboración, sería necesario
especificar a qué aproximación particular dentro de la cognición 4E se hace
referencia y con cuál propuesta computacional se estaría integrando. Sin
embargo, asumir que ello implica una absorción total por el computacionalismo
resulta errado.
En la siguiente sección detallaremos algunas características de las
aproximaciones de cognición 4E (en inglés, embodied, embedded, extended and
enactive), siguiendo su clasificación como la agrupación de distintos programas
de investigación científica. Nuestra breve revisión se basa en lo expuesto por
Gallagher (2023) en su texto Embodied and Enactive Approaches to Cognition,
por lo que no repetiremos sus referencias aquí.
2
Cognición 4E no son una propuesta unitaria
Caracterizar los programas de cognición 4E es una tarea compleja. Existe
una variedad de aproximaciones agrupadas alrededor de los conceptos de
corporeización y procesos cognitivos corporizados, sin que estos compartan la
misma perspectiva o siquiera mantengan algún consenso sobre su terminología. Asimismo,
dentro de las diversas aproximaciones en la cognición 4E, no todos los
programas comparten una oposición o rechazo hacia el cognitivismo clásico. La
cognición 4E contempla desde posturas conservadoras hasta radicales frente a
modelos computacionales y representacionales. Siguiendo esta idea, procederemos
a desglosar cada una de las “E” para exponer sus características.
Como primer punto de partida, entenderemos que la cognición corporizada (embodied)
hace referencia a procesos neurales y extraneurales junto a ciertos tipos de
acoplamiento con el entorno que juegan un rol importante en la cognición de
determinado organismo. Dentro de ella se puede identificar tres propuestas.
La cognición corporizada débil brinda un rol explicativo a
representaciones neurales internas con formato corporal (en inglés, body-formatted
o B-formatted), siendo el cerebro el que procesa representaciones no
proposicionales sobre estados subjetivos del cuerpo. Es considerada una propuesta
corporizada “débil” debido a que abiertamente diferencia al cerebro del cuerpo
y no considera relevante los procesos anatómicos, sensorimotores o
acoplamientos ambientales para la cognición.
La cognición corporizada intermedia aboga que la estructura, composición
y habilidades motoras del cuerpo determinan cómo experimentamos y entendemos el
mundo. La experiencia corporizada genera metáforas conformadas por “esquemas de
imágenes” que determinan los pensamientos conceptuales. Se ubica como postura intermedia
al rescatar el rol del cuerpo, rechazar representaciones internas y admitir
formas de simulación neural, siendo consistente con propuestas conexionistas.
Por último, la cognición corporizada fuerte enfatiza el rol de la
estructura del cuerpo y procesos extraneurales (propioceptivos, afectivos,
motores, interoceptivos, autonómicos, endocrinos, etc.) para explicar la
cognición, previo y posterior de cualquier procesamiento cerebral. Resulta la
propuesta corporizada más “fuerte” ya que explica la experiencia cognitiva como
emergente de atributos físicos del cuerpo, reconociendo procesos biosistémicos
centrales que no son considerados por modelos computacionales.
Continuamos ahora con la cognición incorporada (embedded). Esta sostiene
que el ambiente estructura nuestros procesos cognitivos y que interacciones con
características ambientales específicas permiten alterar la carga cognitiva de
determinada actividad.
Los procesos cognitivos pueden ser restringidos o habilitados
dependiendo de cómo un agente coordina su actividad en relación con recursos
ambientales (incluyendo artefactos, instrumentos y tecnología). Un organismo
mejora sus probabilidades de supervivencia y resuelve problemas biológicamente
relevantes modificando su ambiente o transformando activamente su relación con
este. Entonces, dicho agente se encuentra activa o pasivamente incorporado en
el ambiente y puede realizar “acciones epistémicas” que activamente manipulan
el ambiente para reducir su carga cognitiva. En este sentido, el ambiente
mantiene un rol de facilitador o limitador.
El término de cognición incorporada también puede referir y/o agrupar a
otras aproximaciones, entre ellas: cognición situada, cognición distribuida y
cognición ecológica. En la cognición distribuida, se postula que los límites y
mecanismos del sistema cognitivo están distribuidos entre: la coordinación de
estructuras internas y externas, procesos a través del tiempo, y la
coordinación de esfuerzos entre miembros de un grupo. Por otro lado, la
aproximación ecológica se enfoca en cómo las acciones de un organismo son
facilitadas o limitadas por estructuras ambientales.
Sobre la noción de cognición extendida (extended), se propone una
división entre tres olas o periodos teóricos.
La primera ola corresponde a las propuestas de externalismo activo de Clark
y Chalmers, donde los mecanismos físicos o "vehículos" que subyacen a
la cognición incluyen estructuras neurales y factores extraneurales. La
actividad del agente cognitivo juega un rol importante debido al llamado
principio de paridad, este enfatiza que el cerebro depende de tipos específicos
de acoplamiento con factores ambientales y de la capacidad del agente cognitivo
de acoplar sistemáticamente una amplia variedad de elementos o artefactos.
Asimismo, se proponen tres criterios de "adhesión y confianza"
(glue-and-trust criteria) que deben cumplir los factores externos para ser
considerados como parte del sistema cognitivo: confiabilidad, confianza y
accesibilidad.
Entre las críticas recibidas contra esta primera propuesta, se
distinguen tres objeciones: la objeción de sobrecarga cognitiva (el riesgo de
extender excesivamente la noción de cognición hacia cualquier aparato
tecnológico), la objeción de la marca de lo mental (solo procesos intrínsecos y
de contenido intencional representacional pueden ser considerados cognitivos) y
la falacia de acoplamiento causal-constitución (confundir causalidad con
constitución). Para sortear estas críticas, se ha enfatizado que la cognición
es la manipulación activa de un agente cuyo acoplamiento involucra relaciones
causales recíprocas donde outputs son reciclados como inputs. También se adoptó
una postura funcionalista de la cognición, donde un elemento es parte del
sistema cognitivo en base a la función que cumple. Por otro lado, se señala que
limitar la cognición a contenido representacional puede empobrecer severamente
el concepto. Sobre el problema de causalidad-constitución, este no se aborda
directamente ya que se parte desde un enfoque causal funcionalista.
La segunda ola surge del criticismo interno contra el principio de
paridad. Autores de la segunda ola defienden un principio de complementariedad,
alejándose de la paridad. En este caso, diferentes componentes del sistema
juegan distintos roles funcionales con diferentes propiedades y se acoplan de
forma colectiva y complementaria para contribuir a la cognición. Se enfatiza la
integración de conexiones causales recíprocas activadas por manipulaciones
corporales con el entorno. Estas manipulaciones abarcan las acciones
epistémicas, acoplamientos biológicos (contingencias sensorimotoras), acciones
de autocorrección (uso de lenguaje y herramientas para completar tareas), y
prácticas cognitivas (manipulación de representaciones externas y sistemas
notacionales según prácticas normativas). Estas últimas son integradas con
actividades internas de nuestro cerebro y mediadas por el movimiento de nuestro
cuerpo. La integración en este sentido, implica una interacción entorno-agente
que genera cambios plásticos en nuestro cerebro a nivel evolutivo y del
desarrollo, incluyendo una mente socialmente extendida en interacción con
instituciones de gran escala.
La tercera ola mantiene un desarrollo más reciente, manteniendo una
demarcación más difusa. Esta explora la compatibilidad entre la teoría de
procesamiento predictivo (PP) y aproximaciones extendidas, propuestas por Clark.
El procesamiento predictivo entiende la percepción como un proceso de
inferencia, el cual es modelado en términos de minimización de error de
predicción, siendo una propuesta muy influyente como aproximación unificadora
en ciencias cognitivas. Dicho intento de unificación científica no implica que
el computacionalismo haya absorbido a la cognición extendida. De hecho, rescatamos
que la cognición extendida y corporizada puede incluir al procesamiento
predictivo de forma congruente y sin violar sus supuestos. Cabe mencionar que
dentro del mismo PP hay grados y versiones de cómo se entiende este proceso. Si
bien hay propuestas internalistas y neurocéntricas, aquí se considera una
versión totalmente corporizada y extendida del procesamiento predictivo.
Esta versión del procesamiento predictivo y la minimización del error de
predicción enfatiza la inferencia activa en el sentido de una interacción
corporizada que manipula el ambiente para reducir los errores de predicción.
Entonces, la inferencia activa debe ser concebida involucrando al movimiento
enactivo dinámico del agente en su entorno, acción que modula la estructura de
su entorno material y social. Esta concepción permite la integración de
aspectos complementarios de cerebro-cuerpo-entorno. Siendo un ciclo causal
recíproco y continuo, donde predicciones generan acciones que moldean el flujo
sensorial percibido que a su vez genera nuevas predicciones y continua el ciclo
de predicción-estimulación sensorial-acción.
El procesamiento predictivo es consistente con un funcionalismo de nivel
intermedio, conectando mecanismos neurales con comportamientos observables y
apoya la cognición extendida al integrar procesos cerebrales, corporales y
ambientales en un marco dinámico de predicción y acción. El sistema cognitivo
estaría organizado por inferencias computacionales en el cerebro que modelan
predicciones sobre el mundo y acciones corporizadas que manipulan el entorno
para reducir los errores de predicción. Extendiendo los mecanismos de la
cognición desde cerebros, cuerpos, el movimiento de órganos sensoriales y, bajo
ciertas condiciones, artefactos y herramientas no biológicas (dependiendo de su
función en el sistema).
Ejemplo de cognición incorporada y extendida. Una araña construye un señuelo que asemeja la forma de una araña mucho más grande (hecho de seda, restos de hojas u otros insectos). La telaraña sirve como una extensión de los sistemas sensoriales y cognitivos de la araña, delegando efectivamente parte de su procesamiento sensorial a la estructura incorporada en su entorno. Tanto la telaraña como el falso señuelo funcionan como estructuras externas que permiten a la araña delegar tareas cognitivas y extender efectivamente sus habilidades cognitivas al mundo físico.
Por último, la cognición enactiva asume que la acción del organismo
moldea la cognición. Los procesos cognitivos no realizan un mapeo
representacional ni requieren de modelos internos del mundo (IWMs, internal
world models por sus siglas en inglés), sino que se realizaría en coordinación
sensorimotora junto con aspectos afectivos y autonómicos de todo el cuerpo,
enfatizando la naturaleza relacional y social de los sistemas cognitivos
humanos. La cognición estaría distribuida a través de un sistema dinámico
integrado entre el cerebro-cuerpo-entorno, donde aspectos biológicos del cuerpo
tienen un efecto permeable en la cognición.
El enactivismo sensorimotor explica la percepción en base a
posibilidades de acción ambientales y contingencias sensorimotoras, donde
patrones de interacción cuerpo-entorno y un compromiso motor activo toman el
lugar de representaciones internas vistas en el cognitivismo clásico. Los procesos
de percepción activa dependen de una retroalimentación dinámica donde procesos
sensoriales y motores se encuentran en una relación recíproca (ciclos dinámicos
de percepción-acción-percepción que acoplan al perceptor con el entorno). El agente
perceptor está implícitamente ajustado para este tipo de contingencia
sistemática. La habilidad de ajustarse o realizar seguimiento de estas
consecuencias sensoriales permite distinguir de sus propios movimientos
autogenerados. de movimientos que no son autogenerados.
El enactivismo autopoietico afirma que la cognición es una respuesta del
organismo y de su forma de acoplarse adaptativamente con el entorno (totalmente
corporizada). Es la organización corporal especifica junto con las estructuras
y propiedades en el ambiente lo que definen la existencia del organismo. Por
ello, la cognición de cuerpos humanos con un cerebro evolucionado y sistema
nervioso complejo será diferente de la cognición en animales no humanos. Se
enfatiza la relación intrínseca entre afectividad y cognición, que involucran
múltiples interacciones simultáneas entre cerebro-cuerpo-mundo dinámicamente
integrada a procesos sensoriomotores, procesos autopoieticos conectados al
metabolismo y procesos homeostáticos.
Para el enactivismo, la cognición social e interacciones intersubjetivas
son consideradas como procesos perceptuales y motores enteramente corporizados,
incluyendo acoplamientos sensoriomotores en entornos pragmáticos y sociales
altamente contextualizados. La cognición social resulta de características
emergentes de procesos de interacción en las dinámicas colectivas (historia de
coordinación, contribución a la formación de patrones comunicativos
identificables, etc.). Mientras que la interacción intersubjetiva involucra
creación de sentido participativo, a través de interacciones coordinadas en
entornos con estructuras sociales establecidas. Esto permite explicar cómo
entendemos a otros y nos relacionamos con ellos en un contexto compartido de
articulación entre acción y atención.
Un último aspecto a considerar, es el problema de explicar la cognición
compleja. La estrategia más común del enactivismo es entender la cognición
compleja como un continuo con la cognición básica. Esto implica manipulaciones
motoras, perceptuales, posibilidades de acción, representaciones externas y
énfasis en el uso de herramientas y artefactos. Siendo un proceso basado en
posibilidades de acción ejerciendo habilidades y regularidades sensorimotoras. Posturas
más radicales del enactivismo argumentan que se debe reducir los procesos
complejos a los más básicos, negando cualquier intento de explicaciones
internalistas y representacionales.
En muchos sentidos, el enactivismo se opone al concepto de
representación inter na, manteniendo diversos desacuerdos acerca de su posición
frente a versiones tradicionales del representacionalismo y computacionalismo. Propuestas
de cognición corporizada y extendida que integran representaciones en sus
explicaciones resultan inaceptables para aproximaciones enactivas. Al caracterizar
el problema considerando la relación cerebro-cuerpo-entorno y la naturaleza
biológica y extendida del sistema cognitivo, se permite explicar la cognición
en términos de ajuste y posibilidades de acción describibles como sistemas
dinámicos.
Frente al problema de la representación, la propuesta enactiva del procesamiento
predictivo permite establecer una alternativa prometedora: entendiendo la
inferencia activa como una acción sintonizada, comprometida con el mundo incluyendo
aspectos anticipatorios y correctivos. El cerebro sería una estación o un
conjunto de circuitos complejos entre otras estaciones dentro del sistema que
incluye el cuerpo y el entorno como un todo. Ajustes neurales suceden vía interacción
constante y recíproca entre el cuerpo y el cerebro y nociones de ajuste y
sintonización pueden ser integrados en términos de procesos físicos dinámicos
que incluyen al sistema nervioso autonómico y periférico.
Reafirmamos la intrincada complejidad de las aproximaciones corporizadas,
incorporadas, extendidas y enactivas, cuyo desarrollo y extensiones se rigen
por distintos grados de integración a nivel de problemas ontológicos, teóricos,
metodológicos o fenomenológicos. Resultaría ingenuo considerar que tal variedad
ha terminado por ser absorbida e integrada por el computacionalismo o que
siquiera se haya llegado a un consenso frente a la mayoría de sus postulados.
Las aproximaciones corporizadas y enactivasmantienen
su independencia y se encuentra en una posición privilegiada de ofrecer
explicaciones alternativas sobre la cognición.
Comentario: Conductismo y Cognitivismo, una reconciliación.
Bryan Félix Aguirre
Jaqui
Los conceptos mentales fueron entendidos como
procesamientos que sucedían en la mente, cerebro o ambos, al producto de aquello
se le ha denominado históricamente “representación mental”. De aquí que todos
los fenómenos psicológicos que conocemos en las ciencias cognitivas ortodoxas
entienden como atención, memoria, percepción, pensamiento, lenguaje, sensación,
entre otros, como las categorías básicas de la Psicología científica y sus
elaboraciones teóricas posteriores. Si bien se identifican aquí diversas
perspectivas y autores, todos comparten esta noción general de la mente
cartesiana en analogía como un computador avanzado.
El ensayo expresa sucintamente las características
de la postura representacional de la psicología cognitiva y que el enactivismo
es una postura que no se integra a aquella, mas por el contrario, es una
postura integradora de mayores elementos. Desde la década de los 90, con la
proliferación de las tecnologías de neuroimagen, el avance de la
neurofisiología y, principalmente, las críticas que se elaboraron al enfoque
cognitivo ortodoxo, desarrollaron esta perspectiva sobre la cognición (y los
procesos mentales clásicos) como un fenómeno que implica no
secundariamente, sino en su propia definición, lo corporal (neural y no
neural), la situacionalidad, lo ambiental, lo interactivo, etc. Mas o menos así:
“Se piensa con todo el cuerpo, se piensa con el ambiente, siempre se
piensa interactuando con el ambiente, y acción con reacción es un proceso
sincrónico. La cognición es pensamiento con emoción, con su comportamiento, con
su cuerpo en general y sus sistemas; y todo esto en interrelación”. Se
desarrollan así, en países latinoamericanos, europeos y de habla inglesa,
las psicologías cognitivas corporizadas: un nuevo molde de hacer
ciencia cognitiva que abre algunas formas nuevas (metodologías
y fenómenos) de investigar. Empieza la era de la psicología cognitiva no
mediacional (Almonacid, 2022).
Resumiendo la psicología no mediacional enactiva,
tenemos: la mente es extendida: el ambiente, como un
cuaderno de apuntes, es también parte de la cognición); la
mente es corporizada: la cognición no son sólo mecanismos
formales de información para que el sujeto se adapte a su mundo, pues en este
se encuentran aún más situaciones cambiantes, imprevisibles, donde se despliega
conducta espontánea que no obedece a ninguna regla explícita, por lo que sólo
se aprende en cada acto o haciendo algo con el cuerpo; la
mente es enacción (cognición=enacción): Enacción como poner
en ejecución. La mente ya no es algo separado, interior y abstracto del
organismo, ya no es representación sino es ejecución siempre
activa del sujeto con todas sus estructuras. Los procesos mentales
dejan de ser esos mecanismos cartesianos privilegiados, sino patrones de
conducta de una corporalidad en contexto.
La psicología enactiva vino para quedarse. Consiste en diversos enfoques,
desde distintas disciplinas de las ciencias y la filosofía (Varela, 1992, p.31).
El siguiente gráfico muestra el gran número de literatura existente, de los
cuales se hace absurda la crítica pasada y hasta actual de modelos conductuales,
con el objetivo de buscar la hegemonía paradigmática en la ciencia psicológica.
En otro ensayo (Aguirre, 2020) concluyo que en la situación sobre lo mental existen:
- - Varios
conductismos ortodoxos (mediacionales) y sofisticados (no mediacionales) con
perspectivas ontológicas diferentes, pero semejantes de lo mental, y
estudiándolos mediantes unidades y metodologías de análisis diversos.
- - Varios
cognitivismos ortodoxos y sofisticados con perspectivas semejantes de lo
mental, y estudiándolos mediante unidades y metodologías de análisis diversos.
- - Dentro
de cada grupo de enfoques existen más semejanzas para la comunicación y crítica
entre ellos (y por ende su identificación como un enfoque particular).
- - Entre
estos grupos de enfoques es más distante teóricamente la comunicación (aunque
sí la crítica), sin embargo, es posible una comunicación parcial.
- - Los
enfoques sofisticados del Conductismo de a pocos han considerado el estudio de
lo que acontece “en el sujeto”; y los cognitivismos sofisticados han
considerado de a pocos “lo que acontece fuera de él”. Esta noción interactiva
del comportamiento podría abrir mejores puentes de comunicación entre ambos
grupos de enfoques.
Actualmente, la psicología conductual y
cognitiva son sofisticados y no mediacionales. La propuesta del psicólogo
científico tanto de Francisco Varela como de J. R. Kantor la tenemos en los siguientes
gráficos.
Figura: Psicología científica por Francisco Varela.
En ambos gráficos tenemos varias similitudes:
a.
tendencia interactiva del comportamiento
(todos los elementos interactúan)
b.
dirección bi-direccional (flechas entre
sujeto cognoscente y objeto de estudio o estructura)
c.
poca prioridad de factores intra-organísmicos
(la estructura que se estudia en un contexto es tan relevante como las cogniciones
o experiencias del científico, en Varela).
d.
ausencia de “representacionalismo” mental
e.
existencia de un contexto biológico, social y
cultural
f.
historicidad (estructura de la cognición del
científico en Varela; biografía relacional con evolución estimular en Kantor),
Hasta puede notarse una cercanía de la
propuesta de Varela con la de Gilbert Ryle, al afirmar el primero lo siguiente:
El éxito de un movimiento dirigido como el de conducir un automóvil
depende obviamente de habilidades motrices adquiridas y el uso continuo
del sentido común, o un know-how acerca del
trasfondo. Este conocimiento por sentido común es difícil, quizás imposible de
empaquetar en un conocimiento explícito y proposicional – “conocimiento de
qué”, en jerga filosófica-, pues se trata en gran medida de una
“disposición” o “conocimiento práctico” basada en la acumulación de experiencia
a partir de un gran número de casos (Varela, et al., 1992, p. 174-175).
Y con la misma lógica Ryle (1949) afirma: Cuando se predican de una
persona epítetos tales como "astuto", "tonto",
"prudente" o "imprudente", tal descripción no le atribuye
conocimiento o ignorancia de alguna verdad sino la habilidad o inepcia para
hacer cierto tipo de cosas (…) Hay ciertos paralelismos y divergencias entre
saber hacer y saber qué... (Knowing How and Knowing That) Hablamos de
aprender a tocar un instrumento y de aprender que algo es el caso; de averiguar
cómo se podan los árboles y de averiguar que hubo un campamento romano en cierto
lugar; de olvidarnos cómo se hace un nudo y de olvidarnos que, en alemán,
cuchillo se dice messer. Podemos admirarnos como... tanto como
admiramos que... Por otra parte, nunca decimos que alguien cree u opina como,
y aunque es correcto preguntar por los fundamentos o razones que hacen que
alguien acepte una proposición, tal cuestión no puede plantearse respecto de su
habilidad para jugar a las cartas o su prudencia en invertir dinero (“El
concepto de lo mental”, p. 26).
Podemos decir que el conductismo y Cognitivismo son dos disciplinas
modernas, actuales, ambas no mediacionales que comparten semejanzas de familia
(Witgenstein, 1999), por ende, son “primos lejanos”. Almonacid (2022) realiza
un gráfico de autores sobre psicología no mediacional, colocando ahí a Varela, Maturana,
Kantor, Ribes, Ryle, entre otros.
Gráfico: Psicologías no mediacionales (Almonacid, 2022).
Por tanto, se puede concluir que:
1.
Actualmente, no existen diferencias epistemológicas
relevantes entre el conductismo y el cognitivismo.
2.
El debate actual se refuerza como un mito que
las universidades enfocadas en la tecnología del comportamiento, se encuentran
con currículos desactualizadas y si profundidad teórica.
3.
La psicología es una ciencia con enfoques científicos
que aporta el conocimiento básico, regular, abstracto y sintético sobre el
comportamiento humano. Esta labor es titánica, pero existen pocos psicólogos y/o
profesionales que investigan al respecto, generando saberes objetivos con
prioridad de enfoques experimentales (científicos).
4.
La tecnología o ingenierìa del comportamiento es una labor (no
necesariamente) posterior, con teorías y lógicas distintas, de la cual debe basarse conceptual
y lógicamente en la ciencia. "Basarse".
5.
El ensayo como este comentario sí sintetiza
lo dicho al respecto por ciertos autores, pero no agota la veracidad de nuestras
conclusiones, pudiendo tener otras formas de ver este asunto.
Referencias
Almonacid, (2022). Las psicologías no mediacionales. Revista
de Psicología Universidad de Antioquía. 14(2), 7-34. DOI: https://doi.org/10.17533/udea.rp.e350951
Gallagher, S. (2023). Embodied and Enactive Approaches to Cognition.
Cambridge:
University of Cambridge Press.
Kantor, J. y Smith, N. (1975). La ciencia de la
Psicología: un estudio interconductual. University Press of South.
Ryle, G. (1949) El concepto de lo mental. Paidós.
Varela, Thompson y Rosch,
De cuerpo presente. Las ciencias cognitivas y la experiencia humana, 1992, p.
174-175
Wittgenstein, L. (1999) Traducción de Alfonso García y
Ulises Moulines. Investigaciones filosóficas. Altaya.

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